jueves, 11 de agosto de 2011

Las Rozas Village

"Chic outlet shopping", así se autodenominan en Las Rozas Village.
Situado dónde Cristo perdió las chanclas, en medio del secano mesetario, se levanta cómo si de un decorado de la Warner se tratase, Las Rozas Village.
Versace, Hackett, Barbour, Pretty Ballerinas, Loewe, Carolina Herrera, Ralph....y un largo etcétera de marcas pijas, pueden encontrarse aquí a precios no tan pijos. Parafraseando a J. "¿tú vendrías aquí a comprarte un Cartier?" Pues no, supongo que no. La respuesta a esta pregunta responde también al tipo de público que compra en un outlet de marcas.
Aún así, el espacio está diseñado para sentirse en un lugar especial y distinto: todas las tiendas construidas a modo de casitas, camino empedrado, cafeterías con "aspersores" en las plazoletas para estar fresco en verano, y hasta un terracita "chic-chill out" en tonos morados y naranjas dónde contemplar el sunset madrileño.
Si no os pesa hacer el trayecto, vale la pena verlo, de todo se aprende.





lunes, 8 de agosto de 2011

Viajando sin salir

Parece que este verano me depara un "modo de vacaciones inexistente", y me ata las patitas a esta ciudad que aunque me encanta, no tiene playa ni momentos de relax.
Afortunadamente, y para lidiar mejor con las circunstancias, Teotihuacan llegó a la capital de la mano de Caixa Forum.
Cerca de Ciudad de México, la ciudad de Teotihuacan se alzó impresionante muchos siglos atrás, uniendo la Pirámide de la Luna y la Pirámide del Sol a través de la denominada Calzada de los Muertos. Declarada Patrimonio de la Humanidad en 1987, en estos días, y hasta noviembre, Caixa Forum recoge algunos de sus vestigios en forma de pinturas murales, vasijas de arcilla o estelas de jadeita.
Aunque breve y de escasa información, la exposición ayuda a ver más allá de la mirada europea, pica la curiosidad sobre serpientes emplumadas y simbologías fantásticas, y personalmente... me recuerda a mis años de facultad!
El plan de "viaje sin salir" se puede completar si la comida/cena se hace en Wok to Walk (c/ Hortaleza, 7) donde preparan al instante y a tu gusto tallarines o arroz, con gran variedad de condimentos y extras.
Y si ya uno no puede más y necesita playa urgentemente, pues en la misma calle, puede rematar la noche en el Areia: tumbadito en modo chill, con arena bajo los pies! sí,sí, arena...se recomienda descalzarse.



miércoles, 27 de julio de 2011

¿Pasta italiana & famoseo?

Una de mis compañeras de trabajo, D., que se las sabe todas y todos los lugares de Madrid, me dijo hará una semana, de un bar para cañear dónde servían buffet libre de pasta y verduritas con las birras. Huelga decir que esa misma tarde ya estábamos N. y yo viendo si aquello era cierto.
El Pepa Tencha, ubicado en la c/Apodaca, 3, fue tan difícil de encontrar que tuvimos que subir y bajar la calle hasta dar con él, jijiji, cegatas. Pero, oh, my god! En una de las mesitas de la puerta, se hallaba una celebrity de la jet de rancio abolengo madrileño con su nuevo novio (tan nuevo, creo yo, que aun no lo había visto en las revistas del cuore). ¡Tenemos que entrar aquí sí o sí!
Un bol de pasta enorme se hallaba en la barra de la entrada, pero sólo uno. Así que decidimos sentar el culete en mesa hasta ver aparecer el resto del buffet soñado. La caña (que es un doble en tamaño) costaba 3€, y el camarero, más majo que las pesetas, nos trajo unas patatas para acompañar.
Que si blabla, que si jeje, y vemos que ya no queda cerveza, que la barra de la entrada está a rebentar de gente, y que ni por asomo existe el buffet!! Así que ni cortas ni perezosas, le decimos a ese amor de camarero que nos traiga otras dos cañas, y que porqué no está el buffet del que nos habían hablado. Compartiré la información con vosotros: el buffet maravilloso sólo se ponía miércoles y sábado, cachis!. Dicho ésto, debimos poner morritos o parecer unas muertas de hambre (en el sentido literal), porque al terminarnos las aceitunas que vinieron con la segunda caña, el camarero nos trajo un plato de patatas "by the face".
La conclusión es obvia, volveremos un miércoles o un sábado. Ah! id meadas, que vaya pocilga de WC para tan bonito local, una lástima.



martes, 26 de julio de 2011

San Manuel y San Benito

Siglos atrás, en el esplendor cristiano de Bizancio, los mosaicos adornaban las iglesias. Teselas brillantes y colores vivos para formar escenas bíblicas, paisajes someros y apóstoles ancianos portadores de sus símbolos.
Afortunadamente (o no) no hace falta desplazarse a Rávena, Moscú o Estambul para contemplar el estilo bizantino: de nueva creación, la Parroquia de San Manuel y San Benito, de los Padres Agustinos, se sitúa entre Alcalá 83 y la c/Columela 12.
Parafraseando la propia web de la Parroquia: "en una visión de conjunto, la iglesia San Manuel y San Benito exhibe las mejores galas para el aficionado al arte: diafanidad, saturación de blancura y luz, suntuosidad y armonía, exquisita decoración y gusto estético, alternancia de colores, ambiente recogido..." Pues sí, comulgo con cada palabra, y recomiendo su visita a aquellos cuya pereza o presupuesto no les permita visitar San Vital o la Catedral de la Dormición.
Puestos a no poder contemplar el Arte Bizantino original, en Madrid puede parchearse (momentáneamente) la experiencia, con una vista a San Manuel y San Benito.




lunes, 25 de julio de 2011

Bienvenida dignidad

Desde Neptuno a Cibeles, subiendo por Alcalá y bifurcándose para llegar a Sol y a Callao.
Miles de personas al unísono, hombres, mujeres, niños, ancianos, de aquí y de allí, todos de acuerdo. No hay agresividad, no hay tensiones, las consignas y los cánticos engloban al colectivo, porque no hay siglas ni colores, sólo una fecha, la fecha en que todo comenzó: 15M.
Qué extraña y agradable sensación de que algo puede cambiar, de que podemos ponernos de acuerdo. Hay que verlo y vivirlo. Al llegar a Sol se dibuja en mi rostro una inevitable sonrisa: una enorme pancarta sobrevuela nuestras cabezas: Bienvenida Dignidad.





domingo, 24 de julio de 2011

Sala Caracol

Me prometieron metaleo y al final lo máximo que rasqué fue algo similar a un híbrido de Reincidentes+ Skap+Porretas, que no estuvo nada mal. ¡Grandes los Ayuso!
La Sala Caracol, situada en la c/Bernardino Obregón 18, organiza bastante amenudo conciertos con grupos noveles, para lanzarlos al estrellato, a manos de managers hambrientos, o de gruppies salidas, con mayor o menor suerte.
Entrada gratis y un par de tubos gratis también, permitieron que el presupuesto se destinase a un pincho de tortilla de patatas del grosor de un flotador de playa en el bar El Valle (c/Sebastián Herrera, 6), al ladito. Camareros antipáticos para compensar una tortilla decente aunque sin más pretensiones que el grosor extremo, y una empanada de atún con tomate de pintaza rica rica. 
Terminado el concierto y escuchados los 5 grupos (estoy en la incógnita de cuál fue el ganador de la noche) N. & company nos acercamos hasta la zona de Lavapiés, donde decidimos aventurarnos al pub El Juglar. Mejor no me explayo sobre éste lugar porque sería una ristra de "feísmo tras feísmo" y tampoco hay que ensañarse.
Me he quedado con las ganas de volver a la Sala Caracol, y recorrer Lavapiés de día, sin prisas ¿quién sabe qué podría depararme?




martes, 19 de julio de 2011

Tarde Romántica

P. y yo hemos decidido tener una sana relación de pareja-dispareja. Desde hoy, cada una elige una actividad semanal para compartir, y se lleva a la otra de paseo donde quiera. Esta semana elegía yo, y como la cabra tira al monte, me la he llevado de Museo.
El Museo del Romanticismo, situado en la c/San Mateo 13, entre la Pza. de Santa Bárbara y la c/Fuencarral, se ubica en un edificio de planta y piso, con jardín interior.
Recrea, a través del mobiliario, retratos, estampas y objetos diversos (desde juguetes a fruslerías de tocador) una época que en España se vivió distinta a la Europa nórdica. Más comedido, más afrancesado y costumbrista, el Romanticismo que nos muestra el Museo, procedente de la colección personal de Benigno Vega-Inclán, luce pequeñas joyas de la pintura romántica española: los retratos de Federico Madrazo (grande entre los grandes, y con frecuencia olvidado).
Al salir, postales en mano y retina a tope de crinolinas, salones de música y muebles recargados.
Así que para compensar un poco y aterrizar en la realidad de consumo otra vez, hemos curioseado una tienda encantadora llamada La maison de Poupée, en la misma calle. P. con un pichi playero de rayas, y yo con un borsalino, podemos dar por satisfactoria esta primera de las quedadas "de pareja". Ole!