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miércoles, 19 de diciembre de 2012

Eating after midnight

-Aquí se puede cenar hasta las tres de la mañana, esto es Madrid- dijo B. poniéndose el abrigo.
-Pero es que hoy es martes-le respondí- no es viernes.
Ya no dije nada más, cogí las llaves de casa y salimos en busca de la cena.

Pasaban unos minutos de la medianoche. 
Al llegar a la puerta del VIPS están ya recogiendo las mesas de la terraza. -¿Está todavía la cocina abierta?- preguntamos. Pero la camarera niega con un simple gesto de cabeza y yo pienso para mis adentros, era de esperar.
Si a las doce de la noche cierra el VIPS, también lo hace el McDonalds, el Burguer....o al menos los de mi barrio.
Pero Madrid siempre sorprende, y una vez más me demuestra que la verdadera esencia de la cuidad se encuentra más allá de la Gran Vía y Cibeles. Que reside en algo tan grande y a la vez tan cotidiano como una gasolinera al lado de la boca de metro de Suanzes.
Línea 5, color verde, calle Alcalá, entre San Blas y Canillejas. 
La esencia del "barrionalismo" se consume en forma de pizza cuatro quesos de gasolinera recién hecha, engullida dentro del coche (porque fuera hace un delicioso frío invernal), al lado del Parque Quinta de los Molinos (que sólo he visto de noche, y aun así sé que es precioso).

Cenando pizza recién hecha a la una de la madrugada de un martes, en pantalón de chándal y en mitad de una calle cualquiera de un barrio común.
Ni luces navideñas ni centros comerciales, en Madrid se puede cenar hasta las tres, doy fe.
¡Eating after tuesday midnight!








viernes, 14 de diciembre de 2012

Real VS. Atlético

Mientras se apaga la pantalla del portátil echo una mirada distraída sobre los iconos del escritorio, y como algo reencontrado en el tiempo lo veo ahí: el acceso directo al Blog.
-Hace mucho que no escribo nada- me digo. 
¿Acaso soy ya tan madrileña que no hay ninguna cosa nueva de la ciudad que me llame la atención?
Me paro a pensar unos instantes y la pantalla del pc pasa a la oscuridad más absoluta.
-No es que no haya hecho nada nuevo en los últimos días...- me vuelvo a decir. 
Y mientras me pongo el abrigo repaso mentalmente la última semana: fui a la Catedral de la Almudena el miércoles, vimos las ruinas árabes, casi entramos en las Criptas...
Cierro la puerta de casa y entonces me asalta la inspiración cual villano agazapado en las sombras ¡Eureka!

Nunca os he hablado de la eterna rivalidad futbolística de esta ciudad: Atlético de Madrid VS. Real Madrid.
No es que yo no la conociese hasta que me vine a vivir aquí, nononono, sino que aquí podría decirse que "la he entendido mejor".

Cuando era pequeña recuerdo haber visto en la TV al señor Jesús Gil y Gil, por aquél entonces presidente del Atlético de Madrid, sumergido entre sus lorzas, y a su vez entre muchachas muy risueñas con escuetos bikinis, todo muy 80's. 
Recuerdo haberme dicho, no es que esté gordo, es que éste tío me cae gordo.
Recuerdo haberlo visto también junto a su mujer, en alguna revista, asistiendo a una boda de copetín. ¡Maderofgod! ¡Aquella señora era color naranja! ¿Nadie le advirtió que maquillarse con risketos era una muerte social segura?
Fue inevitable, desde pequeña asocié al Atlético con el señor Gil y señora, con su ordinariez y sus desfalcos millonarios.

Sigo contando ¿Y que pasa con el Real Madrid?
Tampoco simpaticé nunca con el equipo blanco: ya fuese Florentino el presidente o del Bosque el míster. Creo que por el simple hecho de ser "real" ya me daba tirria, y sí, también porque en casa fuimos siempre del Barça.
¡Ni uno ni otro!
Pero entonces me vine a Madrid y...
Sin ánimo de generalizar, me he dado cuenta que los colchoneros son seguidores desde el corazón, y los madridistas desde los títulos y las copas.
Explícome: no es que a los atléticos les guste sufrir (como a veces he oído por ahí, que eso sólo les pasa a los leones del Bilbao) sino que no les importa sufrir o celebrar, porque cualquier sentimiento que les provoque el equipo es bienvenido. Los colchoneros nacen, de padres a hijos, de abuelos a nietos, del orgullo de pelearse cada partido.
No me entendáis mal, también hay generaciones familiares de madridistas, sólo que además de éstos, existen entre sus filas un gran número de "madridistas hechos". 
Los títulos, los millones, las estrellas mediáticas...¿Quién no quisiera sentirse partícipe de ese universo de flashes y cheques?

He pensado tanto en ésto mientras lo iba escribiendo que no sé muy bien cómo cerrar la entrada del blog de hoy. 
Sólo puedo decir que prometo ver el próximo derby rodeada de ambas aficiones, y que prometo sudar la camiseta para aportar conclusiones más dignas sobre todo esto.
Supongo que, aunque me sienta bastante más rojiblanca que real, siempre volveré blaugrana a casa :)





viernes, 5 de octubre de 2012

Estado de sábado

Últimamente vivo en una especie de constante "estado de sábado".
El "estado de sábado" es aquél en el que tienes la sensación de estar todo el tiempo de vacaciones, de que los horarios no importan y que los plazos de entrega pueden modificarse como tú quieras. 
¿Es martes y el miércoles madrugas? ¡Y qué! Te vas a cenar tan ricamente al mejor restaurante chino del mundo mundial (o de Madrid), que se encuentra en el párking de Plaza España
No me preguntéis cómo se llama, porque por no tener, no tiene ni cartel luminoso ni cuarto de baño. 
Cinco mesitas a rebosar y el hecho de tener que mear en los WC del párking son bastante garantía de que si vas allí, es porque la comida es algo impresionante. ¿Qué llevaba ese pollo con verduras? No sé si lo averiguaremos algún día, pero eso era "droja de calidad"!
Ir allí es toda una experiencia digna de Isabel Coixet en Mapa de los sonidos de Tokio. Ni le sobra ni le falta nada. ¿Que no hay dinero para viajar a Oriente? ¡Pues a Pza. España a cenar!
Otro síntoma del "estado de sábado" es el hecho de satisfacer deseos sin realizar desde mucho tiempo atrás. El mío fue ver a Extremoduro en el Festival Envivo (Rivas)
¡Años y años jurándome a mí misma que si el Robe y los suyos volvían a girar iría a verles, fuese cómo fuese! Y así fue, con un frío de cojones y tras haber vivido un chaparrón digno del Diluvio Universal el día anterior, los de Plasencia nos deleitaron (a nada menos que 55.000 personas) con todo su savoir faire.

No diré nada más, sólo cerrar este post con una frase del rutilante Shega: "No estoy cansado. Cinco días sin dormir no son nada, si los cinco han sido sábados" ;)




domingo, 19 de agosto de 2012

Yo nunca...

"Yo nunca he...": así se encabeza el juego. 
Si has hecho lo que fuere que propone la frase, te toca beber, it's a game. Sino, pasas.

Si anoche hubiese jugado al Yo Nunca, la habría pasado a base de agua mineral, porque casi todo fueron novedades en una de las noches más originales que me ha regalado Madrid hasta la fecha.
Salíamos del trabajo L. y yo dispuestas a lo que la noche pudiese ofrecer, y con la incipiente promesa de que si recalábamos en La Negra Tomasa me sentaría a que me echasen las cartas.
La Negra Tomasa es un local cubano que se encuentra en la c/Cádiz 9, al lado de Sol, dónde se puede comer, beber y escuchar la mismita esencia del Caribe.
Pero Tomasa no sólo es el nombre del local, sino también el de la vidente que echa allí las cartas.
Vestida de blanco de la cabeza a los pies, con sus largas uñas esmaltadas en rosa, sus abalorios y su mesita con mantel de encaje rodeada de pequeñas imágenes de la Virgen.
Allí estábamos, sentadas frente a frente la Negra y yo, mientras ella daba la vuelta sobre la mesa a los naipes de una descolorida baraja española. 
Aclararé una cosa antes de seguir con el relato: tratándose de cosas esotéricas soy una persona bastante escéptica. Fue por ello que escuché y callé sin preguntarle por ningún asunto en concreto (al principio).
Las predicciones que me hizo las guardo para mí, pero si queréis saber si acertó, diré que mayoritariamente sí. Alucinante.
El tiempo se encargará de aclarar qué hay de cierto y qué se quedará en agua de borrajas.
Pero prosigo, la noche acababa de empezar.
El puerta de La Negra, conocido de L., nos acompañó y subió by the face a la superterraza del Hotel ME Madrid, antiguo Hotel Reina Victoria (Pza. Santa Ana). ¡Vaya edificio más bonito!
¡Qué importantes nos sentíamos pasando por delante de la cola! ¡cómo si perteneciéramos al Star System! Vista preciosa de la Plaza, luces de colores y mucho pijerío es lo que puede encontrarse allí. Para una vez es bastante.
Entonces fue cuando nuestros cuerpecitos empezaron a acumular los chupitos gratis que ofrecían los RRPP de los locales de Huertas: mojito, baileys, licor de manzana, licor de mora, piña colada...
Que si vamos al Commo, que si al Monna, que si al Sol y Sombra...hasta que recalamos en el ¿?¿?¿ (no nos preguntéis el nombre del garito, porque ni L. ni yo lo recordamos).
Se llamase como fuese, es lo de menos: lugar insulso de música insulsa...pero ¡Oh,surprise! La gente maja recala a veces en garitos así, y los más majos terminamos haciendo chupipandi.
A las 7 comenzaba a asomar el Lorenzo y yo entraba por la puerta de casa.
Madrid lo ha logrado otra vez.
¡Vivan las Girly Nights!














sábado, 21 de julio de 2012

Otra primera vez

Hace escasos días me encontraba comiendo en el Vips de Pza.España con A., celebrando su casi-reciente paternidad (son ya dos meses que la pequeña Naiara está en el mundo). 
Me decía lo increíble que es todo lo que le pasa con la peque: son todo primeras veces.
Y es que la mayoría de nosotros solemos ir buscando siempre primeras veces, esa experiencia nueva, ese hecho prístino, esa sensación inexplorada.
Las primeras veces te encuentran también: darte cuenta por primera vez que echas de menos a alguien, que algo que habías repudiado hacer, una vez hecho resulta que te encanta...o que te pongan una navaja en el costado y te hagan darles todo el dinero de la caja.
A esta primera vez me vengo a referir hoy: ser víctima de un robo con arma e intimidación. El jueves fue mi primera vez (y la última, espero).
Son situaciones que te descubren: cómo es la realidad de la vida, cómo eres tú y cuál es tu modo de reaccionar en circunstancias adversas.
No hubo herida, no hubo más mella que una caja registradora de un comercio vacía. Pero sí hubo una sensación nueva que atesoraré para siempre: el miedo, la incertidumbre, el intentar observar y retener cada detalle, el hecho de pensar ¿qué hago? ¿salgo, grito, corro, intento ser un héroe? y la posterior relativa calma.
Que lo vivido nos deje seguir viviendo...y añadiendo primeras veces.





viernes, 1 de junio de 2012

En un día como hoy, un poco de todo

La primavera llegó a Madrid durante un par de días, luego vino el granizo y el frío, y después llegaron los 30ºC a las diez de la noche. Aquí esto es lo normal: si preguntáis a algún madrileño os dirá que esa es la primavera de esta ciudad.
Ahora reina el calor, y apenas empezado junio, los shorts y las gafas de sol son los reyes y las reinas del streetstyle de la capital.
Y hasta aquí mi reseña meteorológica :)

Acabo de terminar un libro que se debe haber leído ya casi toda la población española "Si tú me dices ven lo dejo todo, pero dime ven". Si alguno de vosotros pertenece al reducido grupo de quiénes aun no lo han devorado, recomendado queda desde aquí.
El libro de Albert Espinosa resulta una fuente inagotable de ese tipo de "verdades" que sólo estamos dispuestos a asimilar cuando nos llega el momento propicio. 
Voy a desgranar un par de ellas. La primera es ésta: "Al lugar donde has sido feliz, no debieras tratar de volver"  http://www.youtube.com/watch?v=2QgAxvNiiEY
La frase viene de una canción con letra de Joaquín Sabina que se encarga de poner en escena Ana Belén.

Y no es por nada eso de no regresar, sino porque en el recuerdo, el lugar en cuestión se ha convertido en eso, en recuerdo, y nunca podrá ser igual aunque tus pies lo pisen de nuevo.
Madrid es cambio.
Tan pronto te encuentras tomando un cóctel en el José Alfredo (c/Silva, 22) y hablando con el puerta sobre las profecías de Nostradamus, cómo instantes después te sumerges en una montaña rusa de música rock en el Honky Tonk
La entrada de hoy es un poco como un bol de cerezas: quieres sacar sólo una pero los rabitos de las demás cerezas se van enganchando, hasta que terminas con un puñado de ellas en la mano.
Termino pues con la segunda verdad (de las muchas que hay) en el libro: "Has de batallar con tu propio organismo, hacerle entender que todo ésto es bueno para él. El cuerpo es nuestro mayor enemigo y a la vez nuestro mejor aliado. Se queja con el esfuerzo, pero el dolor tan sólo se mantiene unos 4 o 5 segundos."








jueves, 8 de marzo de 2012

La esquina dorada

A veces, la rutina y el horario extraordinario te llevan a semanas de existencia a lo walking dead: trabajo-compra-lavadora-casa-trabajo.
Pero iré al grano, porque últimamente en mi vida está muy in vogue eso de "si bueno y breve..."
Tomaos tres horas de una tarde cualquiera para vosotros.
Elegid una compañía grata, y saboread un café o lo que queráis en el Starbucks que da a Alcalá, justo en la esquina con la c/Virgen de los Peligros (el nombrecito es perfecto!).
Sentaos un par de sillones que den a los grandes ventanales y...y ya está! No hay que hacer nada más. Que pase el tiempo. Bebed el café, hablad de lo que sea, relajaos, reíros un rato, cambiad tropocientas veces de postura...todo vale.
La tarde irá pasando y la luz irá cambiando, y se obrará la magia. La magia llega sola, a poquitos o de repente. Miras por la ventana y allí está: el Teatro Alcázar iluminado, el Madrid vivo transitando por la calle en esas horas rojizas. 
Me gusta.



domingo, 19 de febrero de 2012

Cosas que sólo ves en Gran Vía

Me gustan los deportes de riesgo. 
¿Puenting? ¿Rafting? ¿Tirolina? No, no...
Me gustan los deportes de riesgo urbanos: bajar la basura con las zapatillas rosa de andar por casa, salir a la compra medio en pijama, cruzar Alcalá o Goya con los semáforos en rojo, y el más arriesgado de todos, el que se lleva la medalla de oro: quedar en Gran Vía justo en la esquina del McDonalds.
Y es que la esquina de la c/Montera con la Gran Vía es ese lugar dónde la profesión más antigua del mundo mundial se ejerce con total normalidad. Así que quedar allí y que tu "partenaire" llegue tarde es jugar a la lotería de que alguien te pregunte cuánto cobras. ¡Ojito con lo que os vestís y dónde os apoyáis!
A eso hemos jugado un poco S. y yo esta tarde, pero como ambos somos tan puntuales, ninguno ha captado clientela, ¡cachis!
Lo dicho, habíamos quedado en Gran Vía para resolver un asunto de vital importancia: encontrar unos calcetines color tabaco para los nuevos zapatos bicolor de S. (y un eyeliner marrón para mí), jeje.
H&M prometía ser el templo de nuestros hallazgos, aunque de camino pasaban cosas aún mejores: ver a un chico comiendo un bol de arroz con tomate por la calle. ¡Ojo! que es digno de mención porque el bol era de cerámica y se lo comía con tenedor! cómo si estuviese en el salón de su casa...
En Madrid descubriréis que vivir aquí os hace perder la vergüenza a pasos agigantados: ponte lo que quieras, haz lo que quieras, nadie se fija, y todo termina pareciéndote "normal". 
Vestida de azafata azul Pan-Am que iba yo, y haciendo la coña con S. de "Queridos viajeros, welcome on board flight number 5432, destinaton H&M"...y casi me para un taxi pensando que le había hecho señas! Pero no, estaba indicándole a S. las salidas de emergencia del avión inexistente...aixx...
Así que cuidado, porque en esta ciudad se corre el riesgo de terminar sacando tu verdadero yo, o comiendo arroz con tomate por la calle, o cantando "Alice in Wonderland" en el metro (pero eso es ya otra historia).







jueves, 16 de febrero de 2012

De running y de paseo

Sí, sí, en Nuevos Ministerios hay un Decathlon. Justo en la Castellana.
Cualquiera que sea de Madrid... o seguidor del blog a éstas alturas, jeje, interpretaría por la frase anterior que el Decathlon del que se habla (tienda de deportes archiconocida), es cuánto menos una gran superficie a pie de calle. ¡En Castellana no hay nada pequeño! 
Pero sí, sí lo hay...el Decathlon
Iba yo con la ilusión de comprarme unas deportivas para empezar a correr, o algo parecido, una vez comenzasen a subir un poco las temperaturas en la capital, porque me habían dicho de muy buena tinta que en Decathlon hay de todo para el deporte y a precios muy buenos ( y NO, no hago propaganda).
Así que A. y yo fuimos en busca de la panacea deportiva, ya que él tenía que mirar también algo para sus sesiones futboleras.
El Decathlon de Castellana hace esquina... y eso es todo lo que hace, porque a no ser que entréis buscando equipamiento para jugar a golf, perdéis el tiempo. ¡Qué cosa tan enana! en 5 minutos ya lo habíamos visto entero.
Os hago un resumen del espacio para que no os perdáis por allí: suéter de golf, palo de golf, simulador de golf, un par de zapatillas, tres raquetas de pádel, botellitas de gatorade/chocolatinas,  y caja. 
Y digo yo: ¡poned el gatorade y las chocolatinas a mitad de trayecto, coño, que así el público repone fuerzas para poder completar el recorrido por la tienda sin desfallecer! (ironía valenciana).
A. y yo teníamos toda la tarde por delante y el nuevo Edificio Windsor enfrente! Así que nos dedicamos a cotillear cómo era el nuevo Corte Inglés, donde se autodenominan tienda insignia: el único que alberga en su interior marcas de lujo como Prada, Dior, Loewe...
¿Qué si es para tanto? Pues no...cada firma tiene una especie de cubículo propio, que decora a su antojo para crear en el consumidor la "experiencia de marca" de estar dentro de la tienda real y no en un Corte Inglés. Pero sólo es eso...es pura ilusión. Idos a la tienda de Prada de la c/Serrano ¡ahí si se le caen a una las bragas de verdad!
Así que seguimos paseando calle arriba hasta topar con la joyita del día: en la c/Raimundo Fernández Villaverde, se levanta imponente el Hospital de Maudes o antiguo Hospital de Jornaleros. ¡Qué edificio  tan estupendo! El conjunto de edificios que lo componen, diseñado como hospital de asistencia gratuita a los jornaleros, fue comenzado en 1908 y terminado en 1916 por los arquitectos Antonio Palacios y Joaquín Otamendi.  De piedra caliza, entre los sillares se descubren fragmentos cerámicos elaborados por Daniel Zuloaga.  Muy muy recomendable la visita a este edificio en forma de aspa, de inspiración en la Secession vienesa!
Después de tan fantástico descubrimiento, una merienda calentita con infusión y tarta de manzana, y una buena charla. No puedo pedir más, de 10!



domingo, 12 de febrero de 2012

De mercadillo sanvalentinero y otras cosas

Este fin de semana se celebraba el Especial San Valentín del Cheap & Chic Market, situado en la c/Los Narcisos 14, dentro del Centro Cultural Santiago Pérez.
Y aunque ha hecho un frío bastante respetable (2ºC a las 16'30hrs), motivos para ir sobraban! Me pillaba cerca de casa y sobretodo... veía a B., compañera de promoción e historiadora chic, creadora a su vez de una línea propia de joyas preciosas y muy originales!
La cosa está en que siempre que salgo de casa, salgo en la misma dirección, y había una parte de "mi barrio" que aun no había paseado: dónde las casitas son residenciales de 2 plantas, y casi todas suelen llamarse "Villanoseqé". Por cierto, llamar "Villanoseqé" a tu casa/chalet es algo que se repite a lo largo y ancho de la geografía española, tanto en campo como en ciudad ¿os habíais parado a pensar en ello?
Bueno, a lo que iba...resulta que me he perdido en mi propio barrio, jeje. 
Afortunadamente el Cheap & Chic Market no quedaba tan lejos como para que la pérdida fuese irremediable, y dando vueltas entre esas casitas y sus respectivas calles con nombres florales, he descubierto un par de lugares que me han llamado la atención, y que cual bloggera standard, he fotografiado para compartir con vosotros/as.
Las dos primeras fotos son de un par de viviendas/negocio y la tercera, directamente llegada desde los 80's....es el dibujo de la puerta del baño de mujeres del Centro Cultural Santiago Pérez! B. ha sido quien me ha descubierto esta retro-maravilla, digna de ser fotografiada. Gracias!











martes, 7 de febrero de 2012

Peligro, alto voltaje!

Queridines/as, está haciendo un frío de cojones en Madrid estos días, así que nada de darse una vuelta después del trabajo.
Si he descubierto sitios maravillosos estos días, son los derivados de los viajes astrales de la medicación anti-constipado que me estoy tomando, jeje. 
Al metro y a casa a hacer la compra, y a ponerse después el pijama de franela.
Pero la entrada del blog de hoy no va ni de mis mocos, ni de las gélidas temperaturas, va sobre un hombre. Y aunque no me haya simpatizado hasta el momento, a día de hoy puedo decir sin dudar: él es el hombre!
Salía del metro y subía las escaleras mecánicas a paso ligero (para sentirme deportivamente realizada) con la música en mis orejas y la cabeza nosedonde, cuando de repente...o mejor dicho, cuando de golpe y porrazo..(casi textualmente)...allí estaba! David Beckham en calzones! Ay, omá! casi me como la barra de salida!
Patidifusa y obnubilada me quedo! 
Ya, ya sé...no es la primera vez que Beckham posa en ropa interior, pero para mí, así de sopetón al salir del metro, tan cerca y eso...aixx...para mí ha sido la primera vez *guiño, guiño*
A quienes no entendáis la sensación, y en vuestra estación de metro no se encuentre el anuncio de ese cacho de carne inglesa, os dejo un link y una foto. Sé que me daréis la razón. 
In Becks we trust!



http://www.youtube.com/watch?v=HD5tnb2RBYg

sábado, 24 de diciembre de 2011

Exiliados

"Esta noche es Nochebuena, y mañana Navidad", y así empieza uno de los villancicos típicos de las fechas.
Tiempo de reunirse con la familia y amigos, comer hasta lo indecible cosas ricas e hipercalóricas hechas con amor de madre, abrir los regalos (con mayor o menor acierto), salir a celebrar... 
¿Y sino?
Alguien te cobra en cola del super las tabletas de turrón y el cava que casi se te olvida comprar, otro alguien te empaqueta ese jersey y esa colonia de última hora, incluso esta misma noche un camarero te servirá la cena que no has tenido ganas de cocinar este año, porque oye, un día es un día y hay que celebrarlo!
Y todo eso está muy bien, yo no diré lo contrario. Pero se hace difícil, porque ¿cuántas de esas personas que contribuyen a que tu estipulada y tradicional Navidad no adolezca de nada, pueden celebrar la suya?
El exilio como plato y pan de cada día se lleva bien, con dignidad y alegría, salvo en fechas así, cumpleaños...que se atraganta un poco, e inevitablemente se recuerda a aquellas películas en que el pobre españolito (y digo pobre económicamente) se exiliaba a Alemania o Francia o Suiza, para ganarse le vida.
De esos también hay a día de hoy, y en sentido inverso, venidos hasta aquí.
A quienes tendréis cerca a los vuestros, estad agradecidos! Y por favor, sonreíd a quien os atienda en estas fechas, para algunos/as de ellos resulta un gran sacrificio.



miércoles, 30 de noviembre de 2011

Madrid me quiere

Pensaba profundamente estas últimas semanas que Madrid no me quería.
A. me lo dijo muy claro: "es imposible que Madrid no te quiera, Madrid quiere a todo el mundo, y además tú sabes que estás hecha para esta ciudad, te encanta". 
Pues sí, parece que Madrid vuelve a quererme, y aunque las luces navideñas este año sean pobres y repetitivas (la crisis everywhere), me sobra para creer que "el Milagro de la Navidad" ha tenido que ver con los acontecimientos positivos.
Sea como fuere, y ya me estoy poniendo demasiado Dickens, el otro día se me ocurrió aprovechar la mañana. Había tenido que madrugar para ir a una entrevista de trabajo, y al salir, como tenía tiempo de sobra, decidí acercarme al Museo de Artes Decorativas. Situado en la c/Montalbán, el palacete de tres plantas construído en el s.XIX estaba en mi lista de "cosas imperdibles que visitar".
La Colección permanente consta de muebles de antaño (del s.XIV al XIX) que recrean las distintas estancias de una casa: dormitorio de los señores, cocina, oratorio...joyas sacras y no tanto, textiles y cerámicas.
Entre la planta calle y la primera se encuentra (hasta abril) la exposición Grafistas. Diseño Gráfico Español, 1939-1975. ¡Pero qué interesante! Carteles, bocetos, embalajes, carátulas de libros y discos en un estupenda muestra de lo talentosos e imaginativos que fueron los grafistas españoles del momento. En ella, resulta inevitable reconocer tipografías e imágenes varias que nos han acompañado desde la infancia. ¡Muy muy recomendable!
Salí de allí tan contenta que apenas notaba los 6ºC de temperatura, ¿será por eso, porque iría sonriendo, que me pararon para hacerme unas fotos y unas preguntas?
Sí, no estoy de coña, una periodista de una revista femenina española me paró enfrente del Retiro para decirme si podía hacerme las preguntas y las fotos...Uff, hubiese dicho que no en cualquier otro momento, pero, qué cojones! ni siquiera me importa si salgo publicada... porque Madrid vuelve a quererme!




lunes, 7 de noviembre de 2011

Al mal día, ponle un chulazo

Hoy he tenido un mal día. La empresa para la que trabajo parece que está a un paso de declararse insolvente, y claro, el hecho de que no te paguen la nómina da mucho miedo, rabia, ganas de muerte y destrucción, y pone las cosas jodidas para pagar el alquiler y la comida del mes.
R. (que afortunada ella, se marchó antes de la debacle final), aun coleteaba con la deuda de su finiquto, y jodidas ambas como estábamos, no se nos ocurrió nada mejor que dar un paseo.
He mentido. No queríamos dar un paseo, queríamos acercanos a la tienda que Abercrombie & Fitch ha abierto en la esquina entre Ortega y Gasset y la Pza. del Marqués de Salamanca.
-¿Hey, what's going on?- nos pregunta un chulazo rubio al traspasar el umbral del antiguo palacete convertido en tienda. Ya nos lo habían advertido, los dependientes de Abercrombie están tan buenos que se te escapa la risita quinceañera sólo de mirarles.
En la puerta de entrada, otro, sin camiseta pero con el abrigo abierto, se ofrece para que te hagas una foto con él! ¿Pero qué es esto? ¿Ha caído la supremacía de la mujer objeto a favor de la del chulazo americano? ¡Viva, viva!
Una vez dentro de la tienda, la iluminación en penumbra y la música de discoteca te hace desear una barra con bebidas en lugar de un lineal con cajas registradoras. Y entre prenda y prenda, otro chulazo, y otro...
Por supuesto que hay dependientas, no lo niego, y son guapas, tampoco lo niego, pero es que estamos tan poco acostumbradas a ver la versión masculina del hombre objeto, que R. y yo creíamos haber muerto y haber despertado en Ibiza, jijiji.
La ropa (hay que hablar de la ropa, ¿no?) muy estilo yankee: vaqueros, sudaderas de capucha, jerseis gorditos de ochos, camisas de leñador...
Diré que nos ha gustado, incluso R. ha quedado en volver a pasarse el sábado, porque el chulazo rubio de la entrada nos ha dicho que ese día, era él quien se quitaba la camiseta para hacerse las fotos.
Dios que nos has quitado la nómina, no nos quites Abercrombie para un poco de consuelo!









sábado, 10 de septiembre de 2011

al Ventorrillo

Dícese que se cuenta, de una mujer que vendía violetas en Madrid.
No era Sara Montiel, pero fue tan verídica como la estatua que a ella se dedica en el Parque de las Vistillas, lugar perfecto para ver el atardecer de la capital.
A. prometió algo castizo y distinto, y A. cumple siempre. Así que allí estábamos, sentados en la Plaza de Gabriel Miró, frente a una fuente que es todo un enigma (recomiendo ir a verla, de ella Dan Brown sacaba una novela en un pispás), contemplando el sunset tranquilamente.
A un lado, la Catedral de la Almudena, que aunque es fea como ella sola, se vuelve de postal al encenderse las luces e irse el sol;  al otro lado, la Carretera de Extremadura y la Casa de Campo.
Esta zona ajardinada y apartada dentro del tumulto de Madrid, conserva algunos de los lugares con más solera, como una Champañería/librería (sí, habéis leído bien), o un bar con terraza llamado el Ventorrillo.
Ese fue el lugar elegido para cenar un pincho de tortilla española y ver cómo decrecía el sol, ¡preciosísimo!
Es curioso cómo entre tanto barullo, coche y boina de polución, existen esos huecos donde hasta parece que el tiempo no tiene prisa y el aire se respira mejor.
A. bien sabe que nos ha quedado pendiente regresar para probar el "pollo a la buena mujer". No sé cómo estará cocinado, pero ya me hace salivar sólo con oir el nombre, ñam!


jueves, 8 de septiembre de 2011

Pero cuánta tontería!

VFNO: Vogue Fashion's Night Out.
Serrano engalanado con marquesinas con fotazas míticas de Vogue, alfombra roja en los establecimientos colaboradores, globos, flores, un ir y venir de metros de cableado, pruebas de sonido, hielos, vinos...Así de bonita y prometedora era la VFNO a las 6 de la tarde.
En nuestra tienda aguardaban un par de periódicos para hacer entrevistas y fotos al joven dueño y su padre (un grande la de moda española, más sieso que todo).
Así lo había dejado yo todo en tienda, para disfrutar de un breve descanso para mis pies, antes de empezar oficialmente el sarao a las 21hrs.
Ya en el metro de camino de vuelta comenzaba a visulmbrar dónde me metía: niñas hiperpintadas, con hipertacones y rebosantes de "osea tía" se agolpaban entre las paradas de Velázquez y Serrano.
Oh muy God! Goya está infestado! Casi tuve que apartarlas a codazos hasta poder llegar al curro!
Una vez en la tienda (dónde parecía que nos habíamos vuelto locos regalando catering y bebida), vino la segunda parte: más de lo mismo versión armagedon final.
Bloggers, exconcursantes de GH, cantantes, gente que debía tener mucho más dinero que buen gusto, señoras que al entrar por la puerta directamente preguntaban ¿qué regalais? y mucho, y mucha, y muchísimos niñatos! Que ganitas de sacar la escoba y mandar a más de una a la calle!
A las 00.00hrs, cómo en los cuentos, la magia desapareció, las djs dejaron de pinchar (por cierto, qué grandes! currar con su música fue un gustazo), y los peinados lacados, las uñas pintadas y los tacones de vértigo dejaron paso a lo que suele ocurrir: un reguero de mugre detrás de la socialité. Lo que viene después no hace falta explicarlo, jeje. A ver si en la próxima edición soy yo la que lo vive subida en unos high heels ;)






miércoles, 7 de septiembre de 2011

Un final feliz

No suelo escribir hechos personales, ni mucho menos hechos personales que no sean propios, pero lo que ayer pasó fue tan "de cuento" que quiero hacerlo público.
R. (una de mis compis de curro), estaba ya un tiempo dándole vueltas a su futuro laboral, que si seguiré en la empresa, que si no.... porque cuando desde Central te dicen que no te ven con suficiente experiencia para desempeñar tal o cual tarea, ponte a temblar, pequeña.
Pero Madrid es especial y tiene ángel, así que esa misma tarde... una clienta que se marchó muy satisfecha, había vuelto a recoger unos vestidos, y una vez en caja  preguntó cómo marchaba la tienda. R., siendo sincera, admitió que no sabía cuánto de largo iba a ser su futuro profesional allí.
Al día siguiente muy de mañana, yo aun estaba vistiéndome para ir al curro cuando R. me llamó loca de alegría: la clienta en cuestión, había mandado un mail a Central explicando cuantísimo valíamos el personal de tienda, y haciendo especial mención a R.
Al final recoges lo que siembras: R. fue felicitada por la propia gerente y restituida en su cargo a pleno derecho!



lunes, 29 de agosto de 2011

A doble altura!

"Viajar es conocer", qué gran verdad! Y de eso va la entrada de hoy: de cuantísimo se aprende viendo lo que hay fuera de casa.
La primera vez que vi un autobús de dos pisos debía tener pocos años, porque sólo recuerdo cuándo lo vi por segunda vez: en el viaje de fin de instituto.
La vez siguiente que vi algo similar aluciné con los archiconocidos buses londinenses rojos de dos plantas.
Y aquí en Madrid me ha pasado otra vez lo mismo: el cercanías de dos alturas! Salía del AVE (oh, sí!) de vuelta de unas breves minivacaciones en "la terreta", cuando me sitúo en el andén de cercanías para ir a Recoletos, y...ahí estaba! Cómo un metro de dos plantas, espacioso y nada claustrofóbico.
Me he subido y no he dejado de mirar los asientos, las escaleritas de subida y bajada, las ventanas, y sobretodo, cuán normal les parece esto a los madrileños que viven disfrutando de algo tan singular desde por lo menos una década.
Ver para creer, el día menos pensado me cojo uno de esos y que me lleve hasta Cercedilla, dicho queda!


miércoles, 17 de agosto de 2011

Más papistas que Ratzinger

Parece que Madrid ha sido invadida. Montones y montones de jóvenes imberbes, monjas y sacerdotes pululan por las calles de la ciudad, portadores de mochilas, gorritas, hábitos y banderas dónde se lee: JMJ. Madrid 2011. ¡Puro merchandising del bueno! Por cierto, las iniciales resumen la siguiente consigna: Jornada Mundial de la Juventud.
¿Pero cómo juventud? ¡Juventud Católica! ¡¡Especifiquen señores!!
La marea de jóvenes corderos (porque decir borregos ya es meterse) inunda la ciudad con cánticos, sonrisas beatíficas, colas interminables en el supermercado y ocupando con su cristianos culetes los asientos vacíos del metro y cualquier hueco libre!!
Del 16 al 21 de agosto amenazan con quedarse entre nosotros, y la verdad es que yo ya les temo: han tenido el gran poder de conseguir cortar las calles, bajar los precios del transporte público sólo para ellos y devolver a España la "etiqueta católica" pasándose por el arco del triunfo que es un Estado aconfesional.
No sé si Dios está con ellos, tampoco si el señor Ratzinger es su portavoz legítimo, pero que monten 200 confesionarios en pleno Parque del Retiro...cuanto menos me parece digno de cagarse patita abajo: ¿Acaso esperamos convertir Madrid en el nuevo asilo de Sodoma y Gomorra? ¿Cabrá tanto pecado por enmendar en la ciudad? ¿Arderemos en llamas y se nos llenará el cuerpo de pústulas a los que no recibamos la indulgencia papal?
Que sea lo que Dios quiera, porque que la verbena ha empezado YA!



lunes, 25 de julio de 2011

Bienvenida dignidad

Desde Neptuno a Cibeles, subiendo por Alcalá y bifurcándose para llegar a Sol y a Callao.
Miles de personas al unísono, hombres, mujeres, niños, ancianos, de aquí y de allí, todos de acuerdo. No hay agresividad, no hay tensiones, las consignas y los cánticos engloban al colectivo, porque no hay siglas ni colores, sólo una fecha, la fecha en que todo comenzó: 15M.
Qué extraña y agradable sensación de que algo puede cambiar, de que podemos ponernos de acuerdo. Hay que verlo y vivirlo. Al llegar a Sol se dibuja en mi rostro una inevitable sonrisa: una enorme pancarta sobrevuela nuestras cabezas: Bienvenida Dignidad.